El fútbol representa un gran sentimiento propio y de pasión para el “pueblo argentino” en toda su extensión. La llegada del mundial se espera muchos años antes, y es un acontecimiento que paraliza a toda la sociedad que se encuentra atenta al desarrollo de nuestra selección y que también mira de “reojo” a los posibles rivales. Pero más allá de lo que pueda representar un deporte para una nación como la nuestra, no debemos dejar de lado aquellos valores que han de formarnos como personas hacia el futuro, de nosotros y del país en que vivimos. Con esto, quiero referirme a la educación como base de desarrollo de conocimiento y enseñanza elemental para las futuras generaciones.
Al implementar, el gobierno argentino, el proyecto por el cual los chicos de las escuelas podrán observar los partidos que juegue la selección en el mundial, me parece que se le esta dando muy poca importancia a lo que representa una institución educativa universal para la mayor parte de las sociedades. Con argumentos poco convincentes, por parte del Ministro de Educación, Daniel Filmus, explican que se va a trabajar conjuntamente con los docentes de las escuelas para que los alumnos logren instruirse, a través de un acontecimiento mundial, sobre la historia, la geografía, la lengua de los demás países que participan en la competencia. Lo que ya conocemos realmente, es que el mundial de fútbol no tiene como fin precisamente cultivar la enseñanza y una educación que concuerde con la formación de los niños. La violencia que muestra diariamente el fútbol internacional, y sin necesitar irme tan lejos, nuestro propio fútbol argentino, saca a relucir las imprudencias que se pueden cometer con esta decisión gubernamental, que encierra mucha demagogia “depor” medio.A mi parecer, se deja de lado la educación como principio fundamental de desarrollo social, cultural y económico de nuestro país, para darle una mayor relevancia a la publicidad y el patrocinio de un evento que favorece el bolsillo de unos pocos. Eso es en realidad lo que se esta tratando de implementar, por debajo de un discurso sobre abordar el mundial como utilidad de conocimiento de otras culturas, incrementar el desarrollo en la lectura, y otras necedades mas. Un negocio económico importante que subyace de todo un circo que atrapa a docentes y niños por igual, aunque claro que los chicos lo disfrutan desentendidos y, a la vez, eufóricamente emocionados por ir a la escuela a ver el mundial y no a escuchar la aburrida clase de matemáticas! Las cosas como deben ser, no se puede pretender ver un partido de fútbol de la selección y, al mismo tiempo, estudiar el desarrollo socioeconómico de países como Costa de Marfil, Serbia y Montenegro; la gran verdad se verá con el resultado frustrante del magro proyecto. El partido lo esta ganando hace mucho tiempo el deporte por goleada, contra la defensa vulnerable que les presenta la educación para atrapar la atención de los chicos durante el mundial.
05 abril 2006
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