27 marzo 2006

El MuNdIaL dE fUtBoL sE ViVe MuNdIaL

El acontecimiento deportivo que más atrapa a los televidentes de la mayor parte del mundo, y en donde se manejan sumas exorbitantes de dinero, tanto dentro como fuera de la cancha, se encuentra cercano a iniciarse con una gran expectativa global. Por lo menos en nuestro país, y por lo que representa el fútbol hace ya varias décadas, el nuevo mundial se vive varios meses antes y el “día a día” se hace presente en los distintos canales de cable. La mayor parte de los programas ocupan una porción importante con noticias, entrevistas, novedades, publicidades, y demás elementos en relación con el mundial de fútbol Alemania 2006, que van de lo más extravagante a lo increíblemente insólito.
Las grandes estrellas mundiales, que representan a los países candidatos al título por contar con una historia relevante y un marcado recuerdo en campeonatos internacionales en cuanto de hazañas se hable (como lo son Argentina, Brasil, Italia, Alemania), son seguidas de cerca por la prensa para evaluar en que condiciones físicas y mentales se encuentran para afrontar un reto trascendental en la carrera de cualquier jugador. Este reto es el que marcará un antes y un después en su desarrollo futbolístico, y hasta le podría significar ofertas millonarias de los mejores clubes de Europa. La mentalidad domina al cuerpo, y los futbolistas que lleguen mejor preparados mentalmente para desarrollar un gran papel en el evento, serán los que responderán de manera satisfactoria al país que estén representando.
En la Argentina, cada uno de los aficionados a este deporte somos participes y seguidores incondicionales de cada partido en que actúe nuestra selección nacional, y los diferentes “cánticos” abrumadores en constante aliento de apoyo, es elemento concurrente en cualquier cancha que en donde participe el conjunto albiceleste. Los argentinos, aunque orgullosos y soberbios, somos humildemente considerados ante el poderío brasileño de los últimos años y que trasciende de los años 50, con pelé, garrincha, tostao, rivelinho, zico, hasta los últimos años con sócrates, romario, ronaldo, entre muchos destacados del fútbol carioca. Con ronaldhino hoy en día a la cabeza, junto con kaká, robinho, adriano, la escuadra verdeamarehla es la gran candidata a defender el título y conseguir el hexacampeonato mundial para Brasil. Pero nuestra historia mostró al mejor jugador con la “redonda” entre los pies como lo fue “el Diego” Maradona, y eso le da un “plus” a quien se coloque la celeste y blanca en un partido mundial, con la esperanza de levantar el ansiado y codiciado trofeo. Mas que un triunfo deportivo es un sentimiento pasional, una alegría exorbitante que llena de emoción el alma de todo un país futbolero por excelencia y tradición.
Dejando un poco de lado la subjetividad ante la rivalidad sudamericana, quisiera remitirme hacia el máximo evento futbolístico, no como un deporte mundial sino como el gran negocio comercial que subyace de todo espectáculo multitudinario. Hoy por hoy el dinero es, valga la redundancia, “moneda corriente”, donde un partido de fútbol sea de una importancia relevante, y es de gran provecho para vender u ofrecer productos y servicios de todo tipo. El merchaindansing, los hoteles, las entradas, los restaurantes y bares, y hasta la prostitución como hace ya varios años, son parte de tantos otros que sacan provecho del asunto. Las principales marcas fijan su mirada en “sponsorear” tanto a las selecciones como a los jugadores, como en el uso de sus botines con agregado tecnológico, tan exageradamente enunciados como falibles.
En conclusión, el mundial de fútbol se ha vuelto a través de los años, un suceso que capta el interés de distintos sectores de las sociedades mas allá del sentimiento y la pasión por un determinado país. Y mientras se palpita su llegada, el fútbol no para su actividad con competencias nacionales e internacionales altamente concurrentes, los jugadores y los simpatizantes (algunos no tanto) pronostican con gran deseo el palpito sobre su propio desempeño en la copa, los empresarios y dirigentes apuntan sus miradas proyectando grandes “crack” donde colocar sus fichas como nuevas incorporaciones al club, y la pelota sigue rodando...

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