
Era un jueves de cancha resbaladiza, el monumental colmado por la gente que alienta a la banda, aunque disconformes con la dirigencia y el cuerpo técnico del Kaiser. Yo desde mi Río Gallegos, me disponía a colocar mis fichas el club de mis amores, este River que me tuvo a maltraer y varias veces me hizo rabiar en el año, aunque es mi pasión desenfrenada y locura de vida. Veniamos de perder por 1 a 0 en Brasil, contra un Botafogo que no hizo demasiado pero pegó cuando pudo. El Tigre del domingo dejó una herida que se debía curar en la Copa(Sudamericana), y con más razón si el primo se perdió por San Pablo y quedó a un lado del Torneo.
El equipo estaba listo y no perdió el tiempo para salir a jugar desde un primer momento, apurado por las circunstancias de anotar el segundo antes que el primero y con el aliento en las tribunas. Las oportunidades fueron varias desde el comienzo pero no dolieron, como si dolió el contraataque de Botafogo, que anotó el primero del partido y complicó el desarrollo del encuentro. Ya no era un gol para el empate global ni dos para pasar; sino que eran tres goles para pasar o nada. El rival tenía un buen juego aunque se tiró constantemente a la defensiva, marcando cada espacio de su terreno. El panorama se complicaba pero River fue para adelante siempre aunque jugado en su propia defensa, la cual “hizo aguas” en varios tramos del primer tiempo. Entre tantas logró el empate, después de un centro que conectó Falcao de cabeza y anticipo a su marca. Primer señal del mejor jugador del partido. Además, se iba un jugador de Botafogo por segunda amarilla lo que daba un aire de facilidades para el ataque y un poco de espacio para el segundo tiempo.
Ya comenzado el complemento, el millonario buscó pegar de arranque, en una defensa muy cerrada. Y en una jugada de infortunio y muy lejos de nuestro campo, el colorado(Lussenhoff) cortó de mala manera a un rival, que se disponía a encarar un contraataque. Fue una roja de Amarilla(el arbitro de malos fallos en la noche), sin vacilaciones ni dudas. Con la misma cantidad de jugadores en cancha, el equipo de Brasil se despertó a medida que a River se le apagaba el motor y regulaba en su juego.
Mostrando una mejoraría, los de Botafogo atacaron a un River que no encontraba marcas, y pegaron un grito por segunda vez ante la desorganización defensiva del equipo de Pasarella. Esta vez parecia que todo estaba perdido, ya que los jugadores no encontraban la manera de neutralizar al rival y la única opción disponible parecían los centros. Los cuales, en muy pocas oportunidades podían ganar ante defensas brasileños muy altos. El Botafogo pudo aumentar, agrandado por su estilo de juego y los nervios del rival, que hizo que el 5 millonario(Ahumada) se hiciera expulsar por la bronca ante un rival, por el momento, mas tranquilo y organizado.
Como dicen, “cuando no se marca en un arco, se sufre en el ajeno(o propio)”, y así fue que el equipo de Nuñez se levantó ante las subidas de Ortega, Falcao, la garra de Belluschi y el “aire nuevo” que le proporcionó la entrada de Domingo. Tiró fuerte de afuera del area y gol, de quien más sino Falcao con su aliento de goleador. River levantaba cabeza, con muy pocos minutos por jugarse, y con los huevos en la garganta de muchos hinchas que no nos fuimos y lo dejamos solo.
“Ohhh, vamo River Plate”, se escuchaba en las tribunas y el apoyo de la gente a medida que River atacaba buscando anotar en el arco rival. Faltaban 7 minutos para los 90 y después de un centro por derecha, de primera y de aire le da el pibe Ríos, para delirio y esperanza en la gente y el equipo volvía a encontrar el camino que se había perdido.
A subirse al caballo, montar y montar hasta llegar a ese gol que nos lleve a la clasificación. Ya lo habíamos hecho varias veces, y quedaba ese peldaño en la escalera al cielo. River buscó, luchó peleó, no bajó los brazos y no dejó caer las piernas al verde césped, aunque el cansancio anunciaba en un partido donde se jugó todo.
La pelota rondaba constantemente el area de Botafogo, pero la moneda no caía del lado de la suerte para el millo. Yo me arrodillaba, me moría de los nervios, y sabía que este equipo estaba dando todo para encontrar la victoria(como aquella de la MERCOSUR en una noche lluviosa, donde también estaba el burrito en un triunfo agónico). La pelota se movía de lado a lado, y los centros “bombardeaban el rancho” de los brasileños, quienes ya se refugiaban. Con 9 jugadores, el arquero(Carrizo) subía hasta la media cancha, pareciendo un 5 a veces, un 8 en otras, o como un 9 yendo a cabecear los tiros de esquina. Minuto 90, con tres adicionales, corría el tiempo y llego una pelota para Ortega de una lateral rápido. El burro miró hacia el área y tiró un centro muy alto que se metía en cámara lenta hacia el centro. Muchos miraron para cabecear o despejarla hacia fuera, pero Falcao la corrió, saltó mas que cualquiera y la cabeceó junto al palo derecho del arquero que solo atinó a mirar como entraba. La emoción inmensa y las lágrimas me llevaron a abrazar el televisor, como muchos otros hinchas quisieron abrazar al león, a Falcao, al rey de esa noche iluminada por la Luna llena. Esa noche millonaria que se puso la camiseta de la banda y festejó a más no poder esa caricia de gloria que no sentíamos hace un tiempo. 4 a 2 el resultado final. Nada más que decir que, GRACIAS MILLO POR EXISTIR!!!
P/D: no quiero olvidar de hacerle acordar a mi amigo bostero que me pagué lo que apotamos solamente por este partido(ya que no se animó a apostar por su equipo, e hizo muy bien) y a mi otro amigo, también bostero, que le dedico el triunfo por acordarse de mis cuando perdíamos 2 a 1 y teníamos un jugador menos.
El equipo estaba listo y no perdió el tiempo para salir a jugar desde un primer momento, apurado por las circunstancias de anotar el segundo antes que el primero y con el aliento en las tribunas. Las oportunidades fueron varias desde el comienzo pero no dolieron, como si dolió el contraataque de Botafogo, que anotó el primero del partido y complicó el desarrollo del encuentro. Ya no era un gol para el empate global ni dos para pasar; sino que eran tres goles para pasar o nada. El rival tenía un buen juego aunque se tiró constantemente a la defensiva, marcando cada espacio de su terreno. El panorama se complicaba pero River fue para adelante siempre aunque jugado en su propia defensa, la cual “hizo aguas” en varios tramos del primer tiempo. Entre tantas logró el empate, después de un centro que conectó Falcao de cabeza y anticipo a su marca. Primer señal del mejor jugador del partido. Además, se iba un jugador de Botafogo por segunda amarilla lo que daba un aire de facilidades para el ataque y un poco de espacio para el segundo tiempo.
Ya comenzado el complemento, el millonario buscó pegar de arranque, en una defensa muy cerrada. Y en una jugada de infortunio y muy lejos de nuestro campo, el colorado(Lussenhoff) cortó de mala manera a un rival, que se disponía a encarar un contraataque. Fue una roja de Amarilla(el arbitro de malos fallos en la noche), sin vacilaciones ni dudas. Con la misma cantidad de jugadores en cancha, el equipo de Brasil se despertó a medida que a River se le apagaba el motor y regulaba en su juego.
Mostrando una mejoraría, los de Botafogo atacaron a un River que no encontraba marcas, y pegaron un grito por segunda vez ante la desorganización defensiva del equipo de Pasarella. Esta vez parecia que todo estaba perdido, ya que los jugadores no encontraban la manera de neutralizar al rival y la única opción disponible parecían los centros. Los cuales, en muy pocas oportunidades podían ganar ante defensas brasileños muy altos. El Botafogo pudo aumentar, agrandado por su estilo de juego y los nervios del rival, que hizo que el 5 millonario(Ahumada) se hiciera expulsar por la bronca ante un rival, por el momento, mas tranquilo y organizado.
Como dicen, “cuando no se marca en un arco, se sufre en el ajeno(o propio)”, y así fue que el equipo de Nuñez se levantó ante las subidas de Ortega, Falcao, la garra de Belluschi y el “aire nuevo” que le proporcionó la entrada de Domingo. Tiró fuerte de afuera del area y gol, de quien más sino Falcao con su aliento de goleador. River levantaba cabeza, con muy pocos minutos por jugarse, y con los huevos en la garganta de muchos hinchas que no nos fuimos y lo dejamos solo.
“Ohhh, vamo River Plate”, se escuchaba en las tribunas y el apoyo de la gente a medida que River atacaba buscando anotar en el arco rival. Faltaban 7 minutos para los 90 y después de un centro por derecha, de primera y de aire le da el pibe Ríos, para delirio y esperanza en la gente y el equipo volvía a encontrar el camino que se había perdido.
A subirse al caballo, montar y montar hasta llegar a ese gol que nos lleve a la clasificación. Ya lo habíamos hecho varias veces, y quedaba ese peldaño en la escalera al cielo. River buscó, luchó peleó, no bajó los brazos y no dejó caer las piernas al verde césped, aunque el cansancio anunciaba en un partido donde se jugó todo.
La pelota rondaba constantemente el area de Botafogo, pero la moneda no caía del lado de la suerte para el millo. Yo me arrodillaba, me moría de los nervios, y sabía que este equipo estaba dando todo para encontrar la victoria(como aquella de la MERCOSUR en una noche lluviosa, donde también estaba el burrito en un triunfo agónico). La pelota se movía de lado a lado, y los centros “bombardeaban el rancho” de los brasileños, quienes ya se refugiaban. Con 9 jugadores, el arquero(Carrizo) subía hasta la media cancha, pareciendo un 5 a veces, un 8 en otras, o como un 9 yendo a cabecear los tiros de esquina. Minuto 90, con tres adicionales, corría el tiempo y llego una pelota para Ortega de una lateral rápido. El burro miró hacia el área y tiró un centro muy alto que se metía en cámara lenta hacia el centro. Muchos miraron para cabecear o despejarla hacia fuera, pero Falcao la corrió, saltó mas que cualquiera y la cabeceó junto al palo derecho del arquero que solo atinó a mirar como entraba. La emoción inmensa y las lágrimas me llevaron a abrazar el televisor, como muchos otros hinchas quisieron abrazar al león, a Falcao, al rey de esa noche iluminada por la Luna llena. Esa noche millonaria que se puso la camiseta de la banda y festejó a más no poder esa caricia de gloria que no sentíamos hace un tiempo. 4 a 2 el resultado final. Nada más que decir que, GRACIAS MILLO POR EXISTIR!!!
P/D: no quiero olvidar de hacerle acordar a mi amigo bostero que me pagué lo que apotamos solamente por este partido(ya que no se animó a apostar por su equipo, e hizo muy bien) y a mi otro amigo, también bostero, que le dedico el triunfo por acordarse de mis cuando perdíamos 2 a 1 y teníamos un jugador menos.

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